¡Un ovillo de lana! Con este material tuvo mucho que ver Pilar…
Pilar Gil Ipas se casó con tan solo 20 años, en 1955, estando embarazada de su primer hijo. Desde muy joven asumió grandes responsabilidades, haciéndose cargo de su suegro y de su marido. Su segundo hijo nació cuatro años después y nueve años más tarde llegó el tercero.
Durante una etapa también convivió con la familia un pastor, lo que aumentaba todavía más las tareas diarias del hogar. Pilar se ocupaba de la casa y de los animales: cuidaba gallinas, cerdos, conejos, así como las ovejas y los machos que permanecían en la cuadra mientras su marido pasaba el invierno en la ribera con el resto del ganado.
Además de todo ello, ayudaba en las labores del campo, segando y llevando la comida hasta los campos con los niños a cuestas. También realizaba trabajos textiles imprescindibles para la familia, como hilar, cardar, lavar la lana y confeccionar la ropa.
En una época en la que casi todo el trabajo era manual, las mujeres soportaban una enorme carga de esfuerzo y responsabilidad, muchas veces sin reconocimiento. Pilar es ejemplo de esa generación de mujeres trabajadoras y sacrificadas que sostuvieron sus hogares con constancia y fortaleza.
Cuando su hijo pequeño tenía solo tres años, también tuvo que hacerse cargo de la carnicería familiar durante aproximadamente tres años, sumando esta responsabilidad a todas las anteriores. Su historia refleja la capacidad de trabajo, entrega y valentía de muchas mujeres de su tiempo.
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