Brujas

A las brujas les sirve para volar… Resulta que por aquí había alguna que otra…

Las: mujeres entre la leyenda y la memoria

En el camino que conduce hacia Lizara, entre los paisajes de Aragüés del Puerto, se encuentra un singular rodal de tejos conocido como el «Corro de las brujas». Este pequeño enclave natural, rodeado de misterio y tradición, constituye uno de los espacios más evocadores de la cultura popular de la villa y nos invita a reflexionar sobre la figura de aquellas mujeres que, reales o legendarias, fueron consideradas diferentes en su tiempo.

El tejo (Taxus baccata) es un árbol cargado de simbolismo desde la antigüedad. Asociado a la vida y a la muerte, venerado por los pueblos celtas y ligado durante siglos a rituales, creencias y lugares sagrados, su presencia ha generado innumerables relatos. Su longevidad, su apariencia solemne y su toxicidad contribuyeron a convertirlo en un símbolo de sabiduría, transformación y conexión con lo desconocido.

En Aragüés del Puerto, varios de estos árboles forman una disposición que recuerda a un círculo o corro, dando origen a una leyenda que ha llegado hasta nuestros días. Como ocurre en muchos lugares de montaña, los espacios apartados, ventosos y rodeados de naturaleza fueron asociados a reuniones nocturnas y encuentros secretos. Así nacieron los relatos sobre las brujas y sus aquelarres.

Sin embargo, detrás de la figura de la bruja se esconde a menudo una realidad histórica más compleja. Muchas de las mujeres señaladas como tales fueron personas que poseían conocimientos sobre plantas medicinales, que ejercían funciones de cuidado, que vivían con independencia o que simplemente se apartaban de las normas sociales establecidas. Su diferencia despertaba admiración, temor o incomprensión, convirtiéndolas en protagonistas de historias transmitidas de generación en generación.

Las supuestas brujas de Aragüés representan, por tanto, a mujeres que rompieron los límites impuestos por su época. Mujeres vinculadas al conocimiento, a la naturaleza y a una forma singular de entender el mundo. Aunque la frontera entre la realidad y la leyenda resulte difícil de definir, su recuerdo ha permanecido vivo en la tradición oral y en los nombres de lugares como este Corro de las Brujas.

La singularidad de estas mujeres reside precisamente en esa permanencia. Siglos después, la comunidad continúa recordándolas y reconociéndolas como parte de su patrimonio cultural. Su presencia forma parte de la identidad de Aragüés del Puerto, donde la historia, la naturaleza y la leyenda se entrelazan para mantener viva la memoria de quienes desafiaron las convenciones de su tiempo. Más allá de los mitos, estas mujeres simbolizan la fuerza, la independencia y la capacidad de dejar una huella duradera en la memoria colectiva de la villa.

Pues hasta aquí ha llegado la ginkana, ¡esperamos que hayas aprendido mucho y que ahora veas de forma un poco diferente a las mujeres que habitan este lugar, a las que ya no están y que te sirvan de inspiración!

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