Las golondrinas

¡Has encontrado la golondrina! Ahora te contamos qué tiene que ver la golondrina con las aragüesinas con rasmia…

Las «golondrinas» fueron valientes mujeres de los valles del Pirineo Aragonés y Navarro que emigraban a pie a Mauleón (Francia) para trabajar en la industria de la alpargata. Partían en otoño (octubre) y regresaban en primavera (mayo/junio), de ahí su nombre, al coincidir con el ciclo migratorio de estas aves.

Mujeres de Aragüés del Puerto y otras localidades de La Jacetania, la Canal de Berdún y las Cinco Villas emprendían esta dura travesía para aportar ingresos a sus familias y reunir un ajuar para el matrimonio.

Las mujeres dejaban sus hogares en el Pirineo en los meses más fríos y oscuros, cruzando la frontera a pie y a menudo bajo condiciones climáticas extremas.

Su destino principal era Mauleón-Licharre (Zuberoa, Francia), el gran centro de fabricación de alpargatas de la época. La industria llegó a emplear hasta 5.000 trabajadores en temporada alta.

Trabajaban jornadas intensas cosiendo y ensamblando alpargatas, y solían vivir en residencias, fábricas o casas de acogida en Francia.

Esta migración, una de las pocas exclusivamente femeninas documentadas en Europa durante el siglo XX, ha sido objeto de investigaciones y homenajes en el territorio. La memoria de estas mujeres se mantiene viva a través de iniciativas como la Ruta de las Golondrinas, que recorre los antiguos pasos que seguían a través de la cordillera pirenaica.

Las mujeres salían de Aragües del Puerto y se desplazaban por las rutas tradicionales de pastores hacia los valles vecinos. Conforme avanzaban, se les unían las jóvenes de Hecho y de Ansó.

El grupo caminaba con dirección a Navarra para cruzar por el Valle de Roncal. Avanzaban en dirección norte subiendo por el Valle de Belagua (cerca de Isaba). Este era el punto de descanso clave donde familiares las acompañaban para ayudarles con la carga.

Desde Belagua, cruzaban la frontera o muga pirenaica por los pasos de montaña de la zona de Larra hacia Francia.

Una vez del lado francés, bajaban en dirección a Santa Engracia (Sainte-Engrâce). A partir de ahí, la ruta seguía por el pueblo de Licq (Licq-Athérey). En los últimos tramos llanos del viaje, a pie o subidas en carros, llegaban finalmente a las fábricas de Mauleón. Este durísimo viaje a pie de más de 100 kilómetros solía dividirse en varias jornadas, pasando noches en refugios coloniales y ventas de montaña antes de llegar a su destino.

Tienes que buscar una herramienta que se usa para trabajar en el campo.