La igualdad en el presente la representan en esta ginkana María y Maite, en un oficio tradicionalmente asociado a los hombres, pero que muchas mujeres han desarrollado en el pasado y ahora también.
Dos mujeres que, en distintos momentos y de manera individual, eligieron Aragüés del Puerto para iniciar un camino de vida ligado a la ganadería. Dos mujeres valientes, decididas y apasionadas, que rompieron moldes y demostraron que el amor por el mundo rural y por los animales no entiende de géneros ni de caminos previamente marcados.
María Bueno llegó a Aragüés con un proyecto de vida que finalmente no fue exactamente el que imaginaba. Pero la vida da muchas vueltas, y a veces esas vueltas nos conducen a lugares mejores. María supo abrirse camino en un ámbito que tradicionalmente había estado desempeñado por hombres, incorporándose a la ganadería con esfuerzo, humildad y una enorme capacidad de aprendizaje.

Pocos años después llegó Maite Gartzia, bióloga de profesión, que decidió dejar atrás el mundo de la ciencia para dedicarse plenamente a la ganadería trashumante. Y lo hizo con una determinación admirable. Merece una mención muy especial su compromiso con esta forma de vida, ya que durante el invierno baja en trashumancia a otros pastos de cotas mas bajas, manteniendo viva una tradición tan dura como valiosa.

El ímpetu, la entrega y el amor por la ganadería que han demostrado tanto María como Maite son motivo de orgullo y admiración. Ambas encontraron en Aragüés del Puerto el lugar donde comenzar esta etapa de sus vidas, y con su ejemplo han contribuido también a dar visibilidad al papel de la mujer en el mundo rural y ganadero.
Tienes que buscar algo que sirve para aprender.

