Rasmia es un término muy arraigado en la cultura local de Aragón y Navarra, reconocido oficialmente por la Real Academia Española (RAE) como aragonesismo y con el significado de “empuje y tesón para acometer y continuar una empresa”. Es una actitud de valentía, coraje y determinación que impulsa a no rendirse ante las dificultades.
La rasmia se asocia directamente con palabras como coraje (valor), resolución, vitalidad, arresto (arrojo), firmeza (entereza), diligencia y también con energía, fuerza, resolución, vitalidad, ímpetu y garbo.
Recordando las mujeres de la mayoría de las casas de Aragüés, que aproximandamente nacieron a partir de 1880, y teniendo en cuenta el significado de “rasmia” se hace un reconocimiento colectivo a la mujer aragüesina por representar con carácter general los valores que se asocian a la palabra rasmia.
Algunos ejemplos de imágenes de la vida cotidiana de las mujeres de Aragües de finales del siglo XIX y principios del XX:
-
Mujeres lavando ropa en el lavadero, en La acequia, La molina y el Molino del rio Osia, y durante el invierno, en el Güello, en este último caso, por algún grado adicional en la temperatura del agua. En particular, el día de la matanza, lavando los menudos en pleno invierno y con la hoguera cerca para calentarse las manos.
-
Mujeres acercando los alimentos a sus maridos e hijos, a lomos de un mulo hasta la borda de Miguela para que pudieran cenar y pernoctar allí, sin perder horas de trabajo, cuando se dedicaban diariamente a la corta y traslado de madera en el Saltieto, evitándoles hacer el trayecto de ida y vuelta, completo desde Aragüés.
-
Mujeres que, alquilando habitaciones de sus casas, con derecho a cocina, a familias que disfrutaban sus vacaciones en Aragüés del Puerto han contribuido de forma notable a los ingresos económicos anuales de la familia.
-
Mujeres que han cruzado la frontera con Francia para trabajar y en algún caso para pedir limosna. Mujeres que han compartido en sus vidas la Guerra Civil y la postguerra.
-
Mujeres que en los días de la siembra, siega, trilla y recogida de hierba han trabajado duramente en el campo. Mujeres que, además de las labores propias de la atención de sus casas, auxiliaban y en muchas ocasiones se encargaban de las labores propias de la agricultura y ganadería. En especial, las labores de atención a los huertos. Todo sin ningún tipo de reconocimiento.
-
Mujeres que han afrontado el fallecimiento de sus maridos con escasas ayudas y de manera ejemplar para sacar adelante a sus hijos.
-
Mujeres que han llevado, con rigor la gestión y administración de la economía de la casa, institución histórica del Pirineo.
-
Mujeres que escucharon a sus maestras decirles a sus padres “qué pena que su hija no pueda seguir estudiando” por las condiciones económicas. Mujeres que después se empeñaron en conseguir el mejor nivel de formación para sus hijos.
-
Mujeres que han procurado para sus mayores el respeto y los mejores cuidados.
-
Mujeres emprendedoras responsabilizándose de negocios: fonda, carnicerías, bares, tiendas, …
Mujeres que, con sus principios y valores, son ejemplos de vida y constituyen referentes en las vidas de las generaciones posteriores.
Ahora tienes que buscar algún pajarito…

